APR 23, 2018

JESUS, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA

Por Billy Graham UN REGALO A LA HUMANIDAD Durante dcadas el mundo se ha maravillado ante una joya que, en un momento, fue parte de una corona: el Diamante Esperanza, un deslumbrante diamante azul de cuarenta y cinco quilates y con un valor estimado de $250.000.000. Su ltimo dueo don este tesoro histrico al Smithsonian Museum como «un regalo a la humanidad». Solitario, reposa en una pequea urna de vidrio a prueba de balas. ¿Qu esperanza trae a la humanidad esta rara piedra preciosa? Si bien es grande en gloria, es intocable; valiosa, pero no inestimable; un regalo a la humanidad pero protegida, bajo llave, de la humanidad para su seguridad. ¿Acaso la esperanza para usted est encerrada, inaccesible, intocable? Quizs est anhelando tener esperanza, pero no la puede encontrar. Muchos han iniciado esa bsqueda de esperanza que trae certeza, y le aseguro que no est lejos de usted ni encerrada en un museo. La verdadera esperanza est disponible para usted y llega como esperanza que procede de arriba. No es una aspiracin futurista; es el fundamento de la fe. Un filsofo contemporneo, el fallecido Richard Rorty, sostena que la esperanza apoyada en la promesa de Jesucristo de volver a la tierra ha fracasado porque Él no ha regresado. Este filsofo crea que para que la esperanza exista otra vez se requiere de un nuevo documento de promesa. Mi amigo, hay un documento de promesa que nunca ha perdido su vigencia. Y es nuevo cada maana. La Biblia dice que Jesucristo es justo la esperanza que el Libro contiene. Él es la nica esperanza para la humanidad. Él vino para abrir la puerta de su alma y traer la luz de salvacin a su vida. «Porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada maana; grande es tu fidelidad» (Lamentaciones 3.22–23). Esta es la razn de mi esperanza; hallada en la salvacin de Dios. El salmista escribi: «Mi carne tambin reposar confiadamente» (Salmos 16.9). ¿Est descansando en esta promesa? La esperanza es un bien activo e invisible que paga dividendos cuando todava vivimos. La esperanza nos acompaar cuando vayamos por maanas inciertos si recibimos, por fe, la esperanza de Dios.

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